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Qué lana usar para tejer una chomba: cómo elegirla

Cómo leer una etiqueta de lana, qué fibra y qué grosor convienen para una primera chomba, y por qué el acrílico no es la mala decisión que muchos suponen.

Manos de una mujer tejiendo con palillos circulares de madera una prenda de lana color camel apoyada sobre su falda, con el ovillo al lado y una sala de estar detrás

La etiqueta de la lana trae todo lo que necesitas para decidir, y casi nadie la lee entera. Los cuatro datos que importan son los metros por ovillo, el grosor, el número de palillo sugerido y la composición. Con esos cuatro puedes calcular cuánta comprar, saber si tu patrón es compatible y anticipar cómo se va a comportar la prenda terminada.

Cómo se lee una etiqueta

Tomemos una etiqueta real, de un acrílico común de tienda:

  • Composición: 100% acrílico. Define el precio, el cuidado y cómo envejece.
  • Gramaje: 100 g aprox. El peso del ovillo. Sirve para el cálculo, pero es el dato menos informativo de todos.
  • Metros: 200 m aprox. Este sí. Es lo que efectivamente se teje, y es la única forma de comparar dos lanas distintas entre sí.
  • Grosor: 3, ligero. La escala internacional del 0 al 7.
  • Palillo Nº 4 y crochet Nº 4. La herramienta sugerida para ese grosor.
  • Hebras: 2. Cuántos cabos se torcieron juntos para formar el hilado.

Con eso ya sabes casi todo. Un ovillo de 100 g que rinde 200 metros es un hilado medio; uno de 100 g que rinde 80 metros es mucho más grueso, y una chomba va a necesitar bastantes más ovillos aunque el peso por ovillo sea el mismo.

Los metros importan más que los gramos

Es el error de cálculo más común y vale repetirlo: la lana se vende por peso pero se teje por metro. Dos ovillos de 100 g pueden tener 200 o 400 metros según el grosor de la hebra.

Si tu patrón indica metraje, ese es el número que manda. Si tu lana no es la del patrón, compara el rendimiento: si el patrón pide 1.500 metros y tu lana rinde 200 metros cada 100 g, necesitas 750 g. El cálculo completo, con tabla por grosor y talla, está en cuánta lana necesitas para una chomba.

Qué fibra para una primera chomba

Acá conviene separar lo que es mejor de lo que conviene la primera vez.

Acrílico. Es la decisión sensata para empezar, y no por resignación: cuesta una fracción, se lava a máquina y no tiene lanolina, así que no pica ni desencadena alergia a la lana. Si el proyecto sale mal —y una primera prenda suele salir a medias— no perdiste lana cara. Sus contras son ciertas: no respira como una fibra natural y forma pelotitas antes.

Lana merino. Lo mejor si ya sabes que vas a terminar la prenda. Fibra fina que no pica, regula la temperatura y envejece bien.

Alpaca. Abriga más a igual grosor y tiene una caída preciosa, pero es resbalosa y perdona menos los errores de tensión. No la elegiría para la primera.

Mezclas. Ojo con la etiqueta: “mezcla lana” puede ser 20% lana y 80% acrílico, y se comporta como acrílico. La comparación completa entre las tres fibras está en merino, alpaca o acrílico.

El grosor: qué número conviene

La escala va del 0 al 7. Para una chomba de adulto, el rango útil está entre 3 y 5:

  • Grosor 3 (ligero). Tejido más fino, prenda con caída y más definición en los puntos. Lleva más tiempo porque son más vueltas.
  • Grosor 4 (medio). El más equilibrado y el más fácil de encontrar. Si dudas, este.
  • Grosor 5 (grueso). Avanza rápido y abriga mucho, pero la prenda pesa y los detalles se pierden.

Un grosor mayor no es un atajo gratis: una chomba de lana muy gruesa termina siendo pesada de usar, y con hombros que se vencen si se cuelga en vez de doblarse.

El número de palillo de la etiqueta es un punto de partida, no una orden: el que corresponde es el que hace coincidir tu muestra con la del patrón. Eso está explicado en qué agujas usar.

Liso o jaspeado

Para una primera prenda, liso. No es una cuestión estética: en un hilado liso se distinguen los puntos uno por uno, y eso te deja contar vueltas y ver los errores. En un jaspeado o en un hilado afelpado los puntos se confunden, y un punto perdido puede avanzar veinte vueltas antes de que lo notes.

Los hilados con textura, los degradés y los tweed son mejores para la tercera chomba que para la primera.

Antes de comprar, dos comprobaciones

Que el grosor de tu lana coincida con el del patrón, o que hayas ajustado el cálculo. Un patrón escrito para grosor 4 tejido en grosor 3 sale más chico y con menos abrigo.

Que la fibra aguante el uso que le vas a dar. Si la prenda es para alguien que lava todo a máquina sin mirar la etiqueta, el acrílico o una mezcla lavable son la decisión realista. Si va a recibir el cuidado que pide, el procedimiento está en cómo lavar una chomba de lana.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el número de grosor en la etiqueta de la lana?

Es una escala internacional del 0 al 7 que indica qué tan gruesa es la hebra. Para una chomba de adulto lo habitual es entre 3 y 5: el 3 da un tejido más fino y una prenda con caída, y el 5 abriga más pero pesa. La etiqueta suele traer además el número de palillo sugerido para ese grosor.

¿Sirve el acrílico para tejer una chomba?

Sí, sobre todo para una primera prenda. Se lava a máquina, cuesta una fracción de una fibra natural y no tiene lanolina, así que no desencadena alergia a la lana. Sus contras son reales: no respira igual y forma pelotitas antes. Para aprender, esa relación conviene.

¿Por qué conviene lana lisa y no jaspeada para empezar?

Porque en un hilado liso se distinguen los puntos uno por uno, y eso permite ver los errores y contar las vueltas. En un jaspeado o en un hilado con textura, los puntos se confunden entre sí y un error puede avanzar veinte vueltas antes de que lo notes.